Inmigrantes: la última carta

El tema de las migraciones humanas es tristemente fascinante. Cada año, cada día y cada minuto, millones de personas se lanzan sin pensarlo dos veces a la aventura de conquistar nuevas tierras con la ilusión de encontrar oportunidades y una nueva vida.

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Las migraciones se dan de distintas maneras. A veces ocurren dentro de un mismo país, pues son muchas las personas que abandonan el campo y parten a las ciudades a recomenzar. Otras dan saltos aún más grandes y se van a otros países incluso de lenguas diferentes.

Para algunos es más fácil porque la migración está respaldada con una propuesta de estudio o trabajo. Pero otros viven este proceso sin ningún tipo de apoyo, solamente con la ilusión de encontrar un trabajo que les permita subsistir.

Si en una época las migraciones se dieron desde Europa y Asia para América Latina, actualmente asistimos a un cambio destino, y son los latinoamericanos quienes se embarcan hacia el viejo continente o hacia Estados Unidos.

Sea cual sea el escenario, lo cierto es que la migración no es un proceso fácil. Los humanos tendemos a sentirnos atados de alguna manera al suelo que nos vio nacer. Por mucho que a veces intentemos renegar de esta realidad, eventualmente nos atrapa la nostalgia.

Ser inmigrante es triste porque a las múltiples dificultades que llegan con el hecho ser un extranjero, se suma la tristeza por la tierra que quedó atrás, por los lugares de la infancia, por los olores, sabores y sonidos. Se dice que hasta lo malo se extraña cuando se está lejos del país o ciudad que nos vio nacer.

Muchas veces las familias se ven fragmentadas y los hijos quedan por un lado y los padres por otro. Las parejas también son víctimas de este fenómeno y son muchas las Penélopes que han quedado a la espera del regreso de un amor.

La migración no puede verse solo desde las alarmantes cifras que ofrece la prensa, la magnitud de complejidad que implica es mucho mayor y se ven en las historias individuales. No obstante, es un derecho de cada quien elegir donde hace su vida.

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