La nación más influyente del mundo, los Estados Unidos de América, tiene actualmente en su territorio nacional nada menos que 11 millones de inmigrantes de diversas nacionalidades. Los latinoamericanos son una población muy fuerte, compuesta por cubanos, venezolanos, guatemaltecos, ecuatorianos, peruanos, chilenos, argentinos…
Inmigracion - copia (2)
La población inmigrante radiada en los Estados Unidos es una fuerza de trabajo muy importante para desarrollar y mantener en crecimiento económico de una nación que marca el ritmo del flujo monetario en el planeta. Dicho de otra manera, si los Estados Unidos entra en recesión económica, todo el resto del mundo lo hará acto seguido, pues su poder económico abarca muchas áreas del desarrollo.
El actual presidente de la nación, Barack Obama, ha intentado, como parte de su gestión gubernamental, realizar cambios a la actual legislación migratoria. Dichos cambios han sido largamente exigidos por los 11 millones de trabajadores extranjeros que viven en un marco de ilegalidad. Dicho estatus migratorio -ilegales- es extremadamente perjudicial para los inmigrantes, pues los deja desamparados en esferas claves como la salud, la educación o los derechos civiles.
Dentro de dos años serán las elecciones presidenciales y desde ya los partidos republicanos y demócratas se ponen las pilas para recaudar votos. El voto latino es sumamente cotizado, pues las poblaciones hispanohablantes son numerosas y activas en el periodo electoral. Debemos recordar que en los Estados Unidos el nivel de abstencionismo es alto, lo cual hace peligrar la estabilidad del status quo reinante desde hace décadas.
El asunto se torna harto complejo cuando el Partido Republicano se niega rotundamente a apoyar a este sector de la población. Ya los analistas comentan sobre la posible repercusión que esta negativa pueda tener en las urnas. Por su parte, el Partido Demócrata es más partidario de buscar una manera de legalizar a los millones extranjeros que viven en territorio norteamericano, para que puedan ser controlados con mayor efectividad.
La guerra llevada a cabo por los republicanos contra los “sin papeles” ha llevado a figuras públicas como el Papa Francisco a abogar por los derechos de los inmigrantes y a criticar la actuación de políticos que ponen en el centro de su gestión el dinero, y no los seres humanos.

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