Para nadie es un secreto que el tema migratorio es uno de los temas más debatidos en los últimos años en España. La oleada de inmigrantes que recalan diariamente en las costas ibéricas se ha convertido en un asunto de largos debates en el gobierno español, y en la sociedad también. En medio de la crisis económica muchos conservadores nacionalistas opinan que los extranjeros deben ser expulsados sin más hacia sus países de origen. Los defensores de los derechos humanos abogan por una solución humanitaria, que les de albergue y un modo de sustento a esas familias desesperadas por encontrar un modo de vida digno. El asunto es que el trabajo escasea para los nacionales, imagínense para los extranjeros. Las políticas proteccionistas son muy agresivas con los extranjeros, quienes están en desventaja ante los españoles. Los bajos salarios son el signo más claro de la discriminación que padecen los inmigrantes, casi siempre negros o latinoamericanos.
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Otro punto muy señalado por activistas son las condiciones laborales en las que se desempeñan los inmigrantes, quienes no tienen contrato de trabajo. Esto los deja en una indefensión total ente sus empleadores, quienes a los ojos de la ley no tienen obligaciones con los trabajadores. Impagos, malas condiciones de trabajo, despidos arbitrarios… son algunas de las faltas más comunes en estos tiempos.
Esto es inhumano con los inmigrantes, quienes trabajan en aéreas importantes de la económica como la agricultura y la construcción. La agricultura es un eslabón crucial para la independencia económica de los países, pues mientras más alimentos se produzcan dentro del territorio nacional, menos costará la comida a los ciudadanos.
La sostenibilidad económica depende también de los inmigrantes, quienes son la fuerza impulsora de esta producción vital. Es por ello que la humanización de ese trabajo estriba en la calidad de todos los ciudadanos.
Recientemente salió al mercado una gran variedad de herramientas que mejoran mucho el trabajo en el campo. Los motocultores baratos sobresalen por sus bajos costes, con respecto a otros equipamientos. Este artefacto tiene aspecto de mini tractor, solo que tiene dos ruedas. No obstante, no debemos desestimar la utilidad de un motocultor, pues sus fabricantes alegan que es ideal para preparar plantaciones, transportación, y otras tareas típicas del campo.
El motocultor utiliza diesel para su funcionamiento. Por lo general llegan a alcanzar una velocidad de 20 km/h y una velocidad de trabajo de 1 a 5 km/h.
La compra de un motocultor puede ser el giro que sus cultivos necesitan. Los trabajadores necesitan sentirse estimulados y cuidados. Así el trabajo será mejor.

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